“Si tu como yo, ves el mundo al revés, tienes razón y te explico porqué”

El proceso mental con el cual un niño recién nacido organiza involuntariamente los impulsos sensoriales captados del mundo externo es inductivo, osea desde su experiencia y análisis personal va dando una lógica general al conocimiento.

Analizando por ejemplo el sentido de la vista: las imágenes se proyectan originalmente tramite un juego de lentes en la zona interna y posterior del ojo (foeva centralis) en figuras en miniatura y al revés. Luego, con una transmisión de impulsos eléctricos, llega al cerebro que conceptualiza inductivamente la justa posición de las figuras en el espacio gracias al sentido del tacto. Esto también explica la importancia de que los bebés jueguen con solidos geométricos y sus perímetros. No menos útil les vendrá oír voces desde diferentes distancias o olfatear el mayor numero de olores posibles. Su finalidad será solucionar de forma inductiva las primeras incongruencias que se le presentan en el mundo fenoménico.


Superada la fase de la infancia, la capacidad inductiva empieza a difuminarse. Empiezan a entrar, en la pubertad, las primeras normalizaciones sociales (educación, ética, culto religioso), que en la adolescencia se ven solidificadas, sacralizándose en la juventud. Cuando empezamos a desarrollar las capacidades de entender, comprender, obedecer, nuestra sociedad constituida de reglas encierra el natural aprendizaje en un método deductivo. Es decir, se devalúa la capacidad critica de la experiencia y la realidad se vuelve asunto de enseñanza dogmática. Criterio imprescindible para la constitución de un Estado Soberano.
La clásica estructura educacional (o adaptación) siempre ha sido diligentemente controlada desde los gobiernos a través de los medios de información hasta el boom de las redes sociales.

Al día de hoy, en los países desarrollados, más de la mitad de las personas se informan y se forman a través de Facebook, Tweeter, Instagram y Snapchat. El control de la información ha pasado desde la censura en los regímenes totalitarios, al control mediático en los gobiernos democraticos, hasta un algoritmo totalmente automático que viaja sobre un canal emotivo y rapidísimo de visualizaciones, el cual establece una verdad según su impacto viral más que sobre su autenticidad.

Esta es la estrategia que ha adoptado Donald Trump para la presidencia de los Estados Unidos. También ha sido utilizada para la votación en Inglaterra para salir de la Europa y se utiliza comúnmente para cultivar una demagogia en la nueva era.

El esfuerzos de nuestros abuelos para un pensamiento libre, y de nuestros padres para una información libre ha sido tan eficaz que ha creado una era de ultra-información. Es nuestra tarea ahora recuperar el espíritu crítico con el cual entrenar nuestra mente para que no quede atada al perpetuo freno de lo fútil. Encontrar una disciplina para deducir la verdad de las enseñanzas de nuestros maestros y, inductivamente, observar el mundo de afuera como se relaciona con nuestro interior y cual de estas verdades nos puede ayudar para alcanzar el bienestar personal.

…”Los ordenadores son inútiles, solo pueden darte respuestas” P. Picasso

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